La importancia del Ser

Escúchalo también en Pódcast: Un Espacio de Pausa.

En el post anterior, Ritual para cerrar el año, hablábamos de cómo liberarnos de las cargas y de todo lo que nos pesa del año que se va, para sentirnos más ligeros y dejar espacio a todo lo bueno que tiene para ofrecernos el nuevo año.

Este post iba a ser sobre cómo alcanzar nuestras metas el próximo año, pero con un orden claro y coherente, tal y como trabajamos en Sanayama, de dentro hacia afuera, desde el Ser, el Hacer y el Tener. Sin embargo, sentí que el Ser merecía un espacio propio.

La importancia del ser.

¿Alguna vez te has preguntado quién soy?

Si aún no lo has hecho, quizás sea el momento de mirar dentro de ti y explorar esta sencilla, pero profunda pregunta.

Normalmente solemos decir que somos de una u otra forma según algunas de nuestras características. Por ejemplo, si soy una mujer con gran carácter, o soy miedosa, tímida…

Estas etiquetas comenzamos a adquirirlas desde bien pequeños, a través de las opiniones de las personas de nuestro entorno.

Si es un niño muy llorón, muy tranquilo o muy problemático…

Crecemos escuchando y viendo todo lo que ocurre a nuestro alrededor y, poco a poco, vamos desarrollando nuestra propia visión del mundo.

Todas estas experiencias crean patrones en nuestro interior, que pueden limitarnos en algunos aspectos o potenciarnos en otros.

Podemos probar a quitar todas estas etiquetas que no son del ser, sino de la mente.

Esto nos llevaría inevitablemente a una parte de nosotros más profunda, con infinitas posibilidades.

Va a depender de cómo juguemos el papel de nuestra vida.

Así nos vamos a ir moldeando: con más o menos miedos, con heridas de rechazo o de abandono, con mayor tranquilidad o nerviosismo.

Cada paso hacia nuestro ser auténtico nos permite reconectar con nuestra esencia y descubrir quiénes somos realmente.

Cada paso hacia nuestro ser auténtico nos permite reconectar con nuestra esencia y descubrir quiénes somos realmente.

Descubrir nuestro ser puede llevar toda una vida… y quizás muchas vidas, porque se trata de la asignatura más compleja de nuestra existencia.

Cuando trabajamos en cada aspecto que nos limita o nos mantiene en una posición de víctima, realmente notamos la diferencia.

Nos descubrimos más capaces, más conectados con nuestro interior, o incluso con el universo, de donde recibimos las respuestas a muchas de nuestras preguntas. Porque nosotros mismos somos ya una parte del universo. Una chispa divina, creadora de nuestra propia realidad.

Porque nosotros mismos somos ya una parte del universo. Una chispa divina, creadora de nuestra propia realidad.

Cada vez que nos abrimos a nuestro ser auténtico, empezamos a reconocer las oportunidades y los caminos que la vida nos ofrece.

Comprendemos que nuestras emociones, nuestras decisiones y nuestras acciones son el reflejo de nuestra propia energía interna.

Y ese es, en realidad, el punto de partida.

En Sanayama acompañamos estos procesos desde una mirada holística, a través del cuerpo, la energía y la conciencia, respetando los tiempos y permitiendo que cada persona avance paso a paso, desde donde está.

Si este post te ha resonado, si te ha servido como reflexión o como pausa, te invito a dejar un like, compartirlo y contarme qué te llevas de él. Me encantará leerte.

sé el granito de arena que cambia el mundo.

Sana y ama.

En el próximo post hablaremos del ser, el hacer y el tener, y lo haremos desde otro enfoque:

desde en quién nos queremos convertir y qué necesitamos trabajar en nuestro interior para dar forma a nuestras metas y a nuestros próximos pasos.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *